COMITÉ 1: Escenario asimétrico. Espacio de batalla no lineal.

Fecha / hora: 07 OCT 21. De 09,10 a 10,50.
Lugar: Aula Museo del Ejército. Retransmitida por “streaming”.

MARCO CONCEPTUAL

El adversario en este escenario será no estatal, con un modelo asimétrico y podría estar respaldado y financiado de forma encubierta por alguna potencia u organización. No respetará el derecho internacional y sus doctrinas, tecnologías y preparación no serán comparables a las propias de forma global, aunque podrán alcanzar la especialización en aspectos muy concretos del combate.

De este modo, los adversarios buscarán la degradación de nuestras capacidades en el ámbito terrestre y debido a que no podrán obtener una victoria militar, pretenderán alcanzar nuestra derrota mediante estrategias irregulares para ocasionar bajas y presionar a los gobiernos propios para que finalice la operación.

El espacio de batalla del adversario en el plano tangible será fundamentalmente, el ámbito terrestre, y dentro de éste, el factor humano. El adversario empleará los ámbitos cognitivo y ciberespacial con toda la profusión que le sea posible. La población concentrada en núcleos de población, los espacios serán muy amplios y existirán zonas vacías, características que el adversario procurará explotar en su beneficio, tanto en el control del terreno como de la población.

Este último factor será clave para alcanzar la victoria, especialmente porque partiremos de una situación en la que la población será neutra u hostil hacia las fuerzas propias.

No dispondrán de una amplia gama de sistemas tecnológicos avanzados, pero contarán con algunas capacidades especializadas en aspectos muy concretos del combate que supondrán un desafío para nuestras fuerzas y que podrán llegar a condicionar el conflicto. Estas capacidades serán de bajo coste o estarán facilitadas por alguna potencia u organización aparentemente externa al conflicto.

Los adversarios buscarán disponer de agentes químicos y/o biológicos para emplearlos contra nuestras fuerzas con la finalidad de ocasionar el mayor número de bajas que les sea posible.

Las fuerzas terrestres, en este entorno, deberán ser capaces de buscar la derrota del adversario negándole el control de la población civil y deberá contar con la capacidad de decidir, actuar y responder de forma descentralizada y autónoma.

En estos escenarios de combate no lineal, en que las pequeñas unidades tendrán que dispersarse en áreas muy extensas gracias a la conexión en red, o reagruparse rápidamente cuando sea necesario controlar núcleos urbanos las fuerzas tendrán que responder con mayor agilidad a cualquier situación, imprimiendo un carácter más dinámico y flexible a las operaciones. La filosofía del mando orientado a la misión será imperativa en caso de entornos electromagnéticos degradados o denegados.

Este espacio de batalla exigirá a las organizaciones operativas la realización simultánea de diferentes tipos de actividades (combate, seguridad, estabilización, ayuda humanitaria, entre otras), mayores velocidades de decisión, actuación y respuesta en todas las situaciones del espectro del conflicto, rápida adaptación a las distintas fases de las operaciones.

Las organizaciones operativas que operen de forma descentralizada verán incrementada, desde los escalones más bajos, sus necesidades de reconocimiento de los espacios vacíos que les permitirán establecer contacto en las condiciones más ventajosas. Estos reconocimientos deberán realizarse por unidades dotadas de tecnologías que les permitan operar con procedimientos sigilosos y que a su vez sean capaces de combatir para obtener información contra la voluntad del adversario (“fight for information”).
El terreno no dejará de estar ligado al factor humano en el campo de batalla no lineal, no obstante, el terreno en este entorno, puede incluir zonas de difícil acceso, de movilidad complicada y a caballo entre fronteras, que sirvan de refugio, campo de entrenamiento y escenario de actividades terroristas y tráfico ilegal de todo tipo; donde el adversario se encontrará muy adaptado y donde será difícil asegurar las líneas de comunicación propias.

En este sentido, será factor determinante dominar estas zonas clave generalmente en terrenos montañosos o/y de climas extremos, por fuerzas especialmente preparadas.

En el plano humano, se procurará dominar el terreno ganado manteniendo el apoyo de la población. En algunos casos, la necesidad de proporcionar protección a la población o a instalaciones y posiciones clave obligará a algunas fuerzas terrestres a resistir y mantener el terreno frente al adversario.

Las Fuerzas Armadas podrán ejercer un efecto de masa apoyado en tecnología, por lo que podrá dominarse el terreno con una menor presencia física que en la actualidad. En el factor humano del terreno, ganar y mantener el apoyo de la población será también una acción de contramovilidad hacia el adversario.

Las necesidades de las pequeñas unidades de moverse rápidamente utilizando las líneas de comunicación exigirán que estén provistas de suficientes medios de limpieza de rutas y de habilitación de itinerarios.

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COMITÉ 2: Escenario combate en zonas urbanizadas.

Fecha / hora: 07 OCT 21. De 09,10 a 10,50.
Lugar: Auditorio Museo del Ejército. Retransmitida por “streaming”.

OBJETIVO DEL COMITÉ

Llevar a cabo una prospectiva de sistemas, equipos y plataformas propios del combate en zonas urbanizadas, cuyas funciones supongan una ventaja en las diferentes funciones de combate (Mando, Inteligencia, Maniobra, Fuegos, Apoyo Logístico y Protección), que proporcionen el impulso tecnológico necesario para disponer de las capacidades objetivo de Fuerza 35 en lo que respecta al ámbito del combate en zonas urbanizadas. Los panelistas centrarán su atención identificando sistemas, equipos y plataformas existentes ya en el mercado o en proyecto para su comercialización a corto plazo y aquellos susceptibles de generar proyectos de I+D+i.

MARCO CONCEPTUAL

Los problemas planteados en este entorno de actuación son comunes al anterior de enfrentamiento en campos de batalla no lineales, excepto en lo relativo al espacio de batalla.

La zona urbana estará muy condicionada por la presencia de la población, las infraestructuras críticas y los lugares designados con un estatus especial. El espacio físico tridimensional del ámbito terrestre (superficie, aeroterrestre y subterráneo) presenta su mayor complejidad en este entorno, al igual que el espacio no físico (cognitivo y ciberespacial).

La mayor complejidad del espacio de batalla motivará que haya una reducción de los espacios, una compartimentación de las acciones y una gran concentración de las unidades. Paralelamente, la destrucción de edificios dificultará el control del terreno y la coordinación y los apoyos de fuego en la maniobra y supondrá un riesgo para las fuerzas propias en caso de liberarse agentes tóxicos por la destrucción de edificios.

Además, los posibles desplazamientos de población confieren una dificultad añadida a la actuación en este entorno.

Para este entorno, las fuerzas terrestres deberán ser capaces de buscar la derrota del adversario separándole de la población civil hasta un grado que permita el enfrentamiento armado con superioridad propia. Deben estar preparadas para, en el marco de la acción conjunta de las FAS, actuar en todas las zonas clave posibles del espacio de batalla y localizar y presionar al adversario de modo que no sea posible que se disperse a su voluntad entre la población civil.

La maniobra terrestre deberá buscar permanentemente separar a la población del adversario y una vez logrado actuar de forma inmediata y resolutiva con precisión y evitando bajas civiles.

Al igual que sucede con el enfrentamiento en campos de batalla no lineales, el empleo de determinadas capacidades tecnológicas y TTP por parte del adversario, especialmente cuando afecten a la protección de la fuerza, podrán condicionar la forma de desarrollar la maniobra propia.

El espacio físico restringirá los movimientos y la libertad de acción. La maniobra de las fuerzas militares quedará fuertemente limitada en las zonas densamente pobladas y que carezcan de las infraestructuras y comunicaciones adecuadas.

Estas carencias también condicionarán el flujo de los movimientos, las líneas de comunicación y los medios de transporte. Los combates tendrán lugar en espacios reducidos, con mayor densidad de medios, donde los frentes y fondos se reducirán significativamente, provocando una concentración mayor de unidades terrestres, plataformas aéreas y señales electromagnéticas.

Todo ello dificultará la orientación y el conocimiento de la situación propia, para esto último, la inteligencia obtenida por medios humanos (HUMINT) seguirá siendo una técnica insustituible y muy relevante.

Las pequeñas unidades deberán mantener su capacidad de concentrar esfuerzos y potencia de combate suficiente para actuar desembarcadas, dotarse de comunicaciones efectivas, especialmente en áreas subterráneas, disponer de apoyos orgánicos de fuego y de movilidad y contramovilidad, y estar adiestradas en el empleo de Sistemas Aéreos Tripulados Remotamente (RPAS) y otros medios autónomos y semiautónomos.

Disponer de fuegos letales y no letales muy precisos. Los principales retos serán evitar efectos no deseados y gestionar en el nivel adecuado la elevada densidad de fuegos y de medios productores de fuego que compartirán el espacio aéreo, sin que ello suponga una merma del tempo de las operaciones.

En las zonas urbanas, el terreno obligará a que los sistemas de armas tengan un elevado grado de elevación y depresión para evitar la existencia de ángulos de tiro muertos Los equipos de tiradores de precisión, por los alcances, calibres y precisión de sus armas, desempeñarán un papel relevante en los entornos contemplados anteriormente y especialmente en los urbanos.

Se convertirán en una capacidad polivalente para hacer fuego con sus propias armas, señalar el fuego de otras armas y obtener información. La localización e identificación de objetivos y la precisión de las armas será fundamental para evitar bajas por fuego propio y daños colaterales.

Las operaciones especiales en entornos urbanos y en aquellas otras operaciones por y entre la población, tendrán un marcado carácter terrestre y serán muy exigentes para lograr su óptima integración (sincronización, interoperabilidad y coordinación) con el conjunto de las operaciones terrestres, incluyendo el adiestramiento y conocimiento mutuo de los procedimientos y apoyos a prestar entre las fuerzas terrestres y las de operaciones especiales.

El terreno será una combinación de humano y físico en el enfrentamiento en zonas urbanas densamente pobladas. En el plano humano no será posible alcanzar un dominio total y se buscará un grado que permita cumplir la misión asignada, para lo que se procurará dominar el terreno ganado manteniendo el apoyo de la población a las fuerzas propias y a las autoridades, instituciones y orden auspiciado por España y/o la organización en cuyo marco actúen desplegadas.

En el plano físico, se deberán controlar especialmente los espacios subterráneos, la superficie (dificultad de orientación) y los entornos verticales (altitudes media y baja, morfología 3D específica de la ciudad).

Para ello, las organizaciones operativas de todos los niveles (incluidos los más bajos) deberán disponer de medios específicos de visión aérea vertical del área de operaciones y de reconocimiento del subsuelo (incluyendo medios de comunicaciones, de visión nocturna y de detección de gases). La dotación de nuevos medios obligará a desarrollar nuevos procedimientos de combate en todos los niveles. Se deberá tener en cuenta que, en zona urbana, se pueden controlar grandes áreas de terreno con relativamente poca presencia, gracias a la incorporación de nuevas tecnologías.

La dificultad de la progresión por terreno urbano hará que cualquier unidad que se desplace sobre vehículos tenga que contar con maquinaria blindada de alta movilidad capaz de acompañar a dichos vehículos para limpiar o abrir rutas en su beneficio.

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COMITÉ 3: Escenario simétrico OTAN Art. 5.

Fecha / hora: 07 OCT 21. De 11,00 a 12,50.
Lugar: Auditorio Museo del Ejército. Retransmitida por “streaming”.

OBJETIVO DEL COMITÉ

Llevar a cabo una prospectiva de sistemas, equipos y plataformas propios del combate generalizado, cuyas funciones supongan una ventaja en las diferentes funciones de combate (Mando, Inteligencia, Maniobra, Fuegos, Apoyo Logístico y Protección), que proporcionen el impulso tecnológico necesario para disponer de las capacidades objetivo de Fuerza 35 en lo que respecta al ámbito del combate de alta intensidad contra un enemigo tecnológicamente avanzado. Los panelistas centrarán su atención identificando sistemas, equipos y plataformas existentes ya en el mercado o en proyecto para su comercialización a corto plazo y aquellos susceptibles de generar proyectos de I+D+i.

MARCO CONCEPTUAL

El escenario simétrico pertenece al paradigma del enfrentamiento de alta intensidad contra un enemigo tecnológicamente avanzado. Se trata del escenario que tiene un mejor encaje dentro del Art.5 del Tratado de la Alianza del Atlántico Norte (OTAN), que considera la respuesta de la OTAN ante un ataque armado, lo que infiere la necesidad de producirse entre dos contendientes con una organización definida, ya sea de carácter estatal o no.

El conflicto armado simétrico es el enfrentamiento entre dos adversarios que utilizan el mismo modelo estratégico o, dicho en otras palabras, la misma forma de hacer la guerra. Habitualmente el conflicto armado simétrico se produce entre contrincantes que emplean el modelo convencional y, por tanto, hacen uso del combate abierto y reglado entre fuerzas militares identificadas.

En este entorno, las fuerzas terrestres deberán ser capaces de adaptarse a la evolución del campo de batalla y buscar la derrota militar del adversario con la mayor efectividad posible, estando preparadas para actuar en el marco de la acción conjunta y/o combinada.

Se buscará la anticipación estratégica, pues en su defecto se deberá penetrar en despliegues adversarios en condiciones desfavorables y, en cualquier caso, se deberá concentrar y dispersar fuerzas con rapidez y eficacia para ocupar terreno clave y anular rápidamente capacidades adversarias.

Cuando se requiera llegar al choque, para hacerlo con ventaja y garantías de éxito, será necesario concentrarse sobre un punto, después de haber amenazado al enemigo de forma simultánea o secuencial, en diversos lugares, desde diferentes direcciones y en varios ámbitos, con la finalidad de disminuir su potencia de combate real en el punto decidido para el choque.

Todo ello se tendrá que realizar sin una superioridad tecnológica total y conociendo que el adversario buscará impedir o degradar la capacidad de actuación propia en todo momento y en todos los ámbitos de las operaciones que le sea posible.

Alcanzar la supremacía de la información, principalmente mediante el uso de la tecnología más avanzada, permitirá conocer y dominar todo lo que acontece en el campo de batalla, condición básica para obtener la deseada superioridad, al tiempo que se aumenta la protección de las fuerzas propias. Todo ello hace especialmente valioso el disponer de medios y sistemas de observación y vigilancia situados a la vanguardia tecnológica.

Además, primarán aquellos sistemas y plataformas dotadas de tecnologías que proporcionen un sistema de mando y control ágil, sencillo y global, que multipliquen la potencia de combate, produzcan una huella logística reducida mínima y permitan una movilidad tal que permita a la fuerza imponer al enemigo un ritmo de batalla imposible o complicado de mantener.

Las fuerzas terrestres deberán conservar capacidades polivalentes aptas para el choque tridimensional terrestre contra un adversario simétrico o incluso superior en doctrina y medios. Se deberá disponer de especialización para maniobrar en operaciones en los diferentes ambientes y situaciones específicas (zona urbana, ambientes desérticos, bosques, junglas y bosques tropicales, montaña y frío extremo y nuclear, biológico y químico).

El movimiento de todos los elementos de mando y unidades dentro de los alcances del enemigo será una constante de la maniobra y en ocasiones la rapidez será el criterio prioritario en los movimientos, ya que en función del adversario parte de la seguridad estará basada en la rapidez.

El fuego será fundamental para alcanzar la superioridad en el enfrentamiento, por lo que primará la capacidad para realizar fuegos potentes, precisos y profundos y localizar orígenes de fuego.

Se destaca la importancia de que los sistemas de armas principales de los helicópteros, carros de combate, vehículos de combate de infantería y vehículos de reconocimiento y combate de caballería, junto con las armas colectivas y las municiones que empleen, estén en un nivel tecnológico equivalente al de los ejércitos de nuestro entorno. Los medios productores de fuego indirecto de las unidades de maniobra (morteros) y sus misiles estarán conectados con medios aéreos tripulados remotamente (RPAS) y serán autónomos para ser capaces de autoapuntarse para hacer fuego inmediato y poder abandonar sus posiciones antes de ser detectados por un adversario tecnológicamente avanzado.

En el terreno físico se deberá tener capacidad de alcanzar un dominio en los tres componentes de la dimensión física de la maniobra terrestre (superficie, aeroterrestre y subterráneo) y tendrá que apoyarse en los dos componentes no físicos (cognitivo y cibernético).

Para dominar el terreno físico con una adecuada protección, será necesario disponer de capacidades de fortificación, y que el blindaje de vehículos, medios y personal contra el fuego del adversario se adapten a la evolución de sus municiones y sus capacidades cibernéticas y proteja frente a todas las direcciones (frontal, trasera, lateral, superior e inferior). Se procurará alcanzar este dominio mediante la anticipación estratégica y, en su defecto, se procurará dominarlo mediante el fuego efectivo o potencial, y como último recurso mediante el choque, por lo que las fuerzas terrestres deberán tener capacidades para dominar el terreno con un empleo progresivo del movimiento y el fuego.

En cuanto a la movilidad, la acción más exigente será facilitar la penetración en los despliegues en enfrentamientos de alta intensidad y se deberá disponer de medios de paso de obstáculos (obstáculos, cortaduras y pasos de ríos); de medios para la limpieza de rutas; para apoyar elementos avanzados y adecuar el terreno para el despliegue; para desarticular minas y artefactos explosivos que pudieran estar combinados con agentes NBQ; para mantener y rehabilitar vías de comunicación terrestres y edificaciones; y de medios aéreos.

En relación a la contramovilidad, las capacidades deberán estar orientadas a la creación de obstrucciones artificiales y a la mejora de obstrucciones naturales.

En este entorno, disputaremos al adversario el espectro electromagnético con nuestras redes de mando y control, medios de observación y adquisición de objetivos, sistemas de navegación, posicionamiento y guiado de municiones por lo que se deberá disponer de amplias capacidades de guerra electrónica y de ciberdefensa, para minimizar los efectos de los ataques enemigos en estas áreas.

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COMITÉ 4: Apoyo a autoridades civiles

Fecha / hora: 07 OCT 21. De 11,00 a 12,50.
Lugar: Aula Museo del Ejército. Retransmitida por “streaming”.

OBJETIVO DEL COMITÉ

Llevar a cabo una prospectiva de materiales y sistemas que proporcionen el impulso tecnológico necesario para disponer de las capacidades para la actuación de la Fuerza 35 en operaciones de apoyo a autoridades civiles, en el horizonte de la década de 2020 -2030. Los panelistas centrarán su atención identificando sistemas, equipos y plataformas existentes ya en el mercado o en proyecto para su comercialización a corto plazo y aquellos susceptibles de generar proyectos de I+D+i.

MARCO CONCEPTUAL

Estas operaciones son aquéllas en las que, con carácter temporal, se utilizan medios militares con la finalidad de ayudar a las autoridades civiles a proteger y apoyar a la población y contribuir a la seguridad de las personas en Territorio Nacional.

Según el momento en que se desarrollen, en relación con el origen del problema, éstas pueden ser preventivas o paliativas. Las preventivas tienen como objeto preparar una situación predecible de catástrofe o crisis, a fin de evitarla o minimizar sus efectos. Las paliativas pretenden poner fin a la situación creada durante o después de la catástrofe o crisis, y restaurar las condiciones iniciales.

Las acciones tácticas que se realizan son específicas de estas operaciones y tienen un eminente carácter de apoyo. Están orientadas a prevenir o hacer frente a situaciones de riesgo, catástrofe, calamidad, amenaza u otra necesidad pública de naturaleza análoga que sobrepase la capacidad de las autoridades civiles y a proporcionar apoyo a las operaciones e investigaciones en curso de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Estas finalidades diferentes permiten establecer dos categorías de acciones militares tácticas de apoyo a las autoridades civiles en Territorio Nacional: De protección civil y de seguridad interna.

Las de protección civil son las que se llevan a cabo como consecuencia de catástrofes de origen natural, ya sean meteorológicas, sísmicas, etc., y de las provocadas por el hombre, como incendios, contaminación de cualquier tipo, etc.

Para prever la reacción ante esos riesgos, el Gobierno dispondrá de planes especiales en los que las Fuerzas Armadas, y como parte de ellas el Ejército de Tierra, tendrán cometidos asignados.

Entre otros, algunos de estos planes son los relativos a: emergencias nucleares, inundaciones, sismos, transportes de mercancías peligrosas por carretera y ferrocarril, incendios forestales, etc.

La mayoría de las operaciones de este ámbito estarán reguladas por la correspondiente directiva del Jefe del Estado Mayor de la Defensa que asignará el cometido principal a la Unidad Militar de Emergencias y, en su caso, otros de apoyo a los Ejércitos y la Armada.

Sin embargo es posible que se produzcan otras situaciones que por diversas circunstancias no tengan cabida en esa directiva y en las que el Ejército de Tierra deba ajustarse a la dirección de la operación y a la gestión de los recursos necesarios para llevarla a cabo por la autoridad civil.

En estas operaciones, la dirección y coordinación corresponde a la UME; en ellas, el ET proporciona medios humanos y materiales para reforzar tanto las capacidades ya existentes de protección civil como otras específicas que se consideren necesarias y de las que carezca la UME.

Las acciones de seguridad interna son las que se llevan a cabo en apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para ayudar a mantener el orden público y la seguridad cuando la situación excede de las posibilidades de esas Fuerzas.

El Ejército de Tierra interviene en estas operaciones en función de las necesidades planteadas por la Administración Civil (Ministerio del Interior) de acuerdo con la legislación vigente.

La participación de unidades militares puede ser esencial, puesto que aportan capacidades de las que no disponen las administraciones públicas o refuerzan las existentes.

En este tipo de operaciones abarca acciones tácticas de protección de instalaciones y de puntos sensibles, protección de vías de comunicación, impermeabilización o vigilancia de fronteras, apoyo al mantenimiento del orden público, etc.

Por sus características específicas, estas operaciones obligan normalmente a una mayor descentralización. Esta es la razón por la que la misión y las instrucciones específicas relevantes han de ser conocidas por todos los miembros de la unidad. Se debe establecer un procedimiento que asegure que los cambios en ellas, y en las diferentes situaciones recogidas en las reglas de enfrentamiento, las entienden y comprenden claramente todos los componentes de la unidad.

La ayuda técnica militar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado puede tomar muchas formas diferentes, como: préstamo de material, apoyo con medios y personal, uso de instalaciones, etc.

De igual forma, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pueden requerir apoyo técnico para la obtención de información en situaciones en que se necesita:

  • Seguir en tiempo real la evolución de manifestaciones, aglomeraciones de personas u otros acontecimientos públicos.
  • Vigilar accesos a lugares.
  • Mantener información actualizada en situaciones calamitosas, de accidente grave, de desorden público y otras.
  • Apoyar otras actividades civiles en que la obtención de información para inteligencia sea prioritaria.

La rapidez en el tratamiento de la información y en la transmisión de inteligencia es fundamental, ya que condiciona la capacidad de actuación oportuna. Para ello se debe contar con el adecuado sistema de información y telecomunicaciones (CIS) que permita explotar las ventajas de los medios militares de inteligencia puestos al servicio de las autoridades civiles.

En la mayor parte de los casos, será necesario contar con medios CIS militares, al ser el soporte más seguro e interoperable con los sistemas y procedimientos de inteligencia militar.

Normalmente, las unidades militares que proporcionan apoyo técnico a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sólo estarán autorizadas para usar la fuerza como autodefensa.

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